jueves, noviembre 17, 2005



Desperté en el segundo descanso de esa espalda
Casi a la altura de la casa de Afrodita.
Un estanque, de nuevas preguntas
es lo más pintoresco del paisaje

Junté algunas palabras, para mi esquivas
y detrás de ellas nos despojamos
de todo el ruido; los olores
que nos son ajenos.

Así la providencia nos trajo otras palabras
Tambien usadas, también mezquinas;
para obsequiarnos y obsequiar
algo más que lo formal
a los demás.

-Que coso abyecto este tío- oí que pensabas.

Pero también yo pensé, eras demasiada
demasiada junta, demasiado izquierda
demasiado mía
demasiada parque Rivadavia en la mañana.

Ahora, bajo la vista
a la línea pasada de peligro de beso
y les pido, honesto elegante
No envíen gente así a este patio de araucarias
demasiado demasiadas
y yo tan desconfiado

Aquí, ya me basta con la luz de las nueve
y ese fresco matutino
que eriza las ganas
soplando en mi oído de puta.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

ud es todas esas cosas que uno metria en su cama un dia como este a las 3 de la matina, sin fiebre,concalentruas en los labios , pidiendole al vino una oportunidad creativa entre el rechinar de el colectivo 168 y la portera que baldea.

3:48 p. m.  
Blogger G. said...

Demasiado Parque Rivadavia, demasiado tuya.
Demasiado demasiados.

Lo que abunda no rellena el tiempo demasiado, gastado; sino que provoca la demasía del buen sitio.

Te quiero flacucho.

3:05 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home