miércoles, febrero 22, 2012



Mis palabras
son comida arrojada al piso,
para que otras palabras se las coman.

Hay quienes tienen favoritas
Yo, voy por la palabra dicha
en la voz de tu boca;

por la voluntad inicua, la traición
y el desconcierto;

estoy mirando al mundo sin tiempo.

Cuando el objeto de nuestro afecto
nos devuelve el favor con menos entusiasmo,

la sombra se agiganta;

la caída sin fin se amortigua
con la cabeza.

martes, febrero 07, 2012





Picnic para niñas bailadas
que se arrojan al postre y serán buenas madres.
Serán madres buenas
serán, por favor.

Se bailaron luego,
y antes llovió; siempre hubo un viento
silbándoles al oído, diciéndoles la verdad.

Siempre un susurro huayno
las espabiló,
y despiertas del todo
Rondas, y flores de calabazas;
las nenas de Dolón
aprenden a cazar antes,
porque saben bien y quieren mejor.

Y si hablan en lenguas,
y sus risas dibujan referencias circulares
no te olvides:
que el toque de Midas
ellas tienen
y tu no.

Son malas,
y vuelven a casa
y son buenas.

Y mientras llegan,
nacen y mueren muchas veces;
el mal que las orada nos mantiene vivos.

El egoísmo de la parábola
de la que pendemos
solo crece.

El musculo de su amor
se entumece.

La ilusión del otro,
que te turba,
desaparece.

Todo ocurre en silencio.
Si te besan,
sus lenguas deletrean
Baltazar.

Sean acantiladas, niñas de Dolón:
sean atroces, feroces
y que en su goce
se derrita el destino.






miércoles, febrero 01, 2012




Es acerca de la insatisfacción,
esta historia es acerca del descontento;
algunos de nosotros
paranoicos
hipocondríacos
novelistas.
Es una reacción fuerte
desproporcionada
igual al amor.
Es mi reacción.
Yo estoy en la cima del pastel
tomando la mano de la novia
-brillando-
difícil, romántico, inglés
-brillando-
como una luna estúpida de papel glacé.
Soy el tío luna
que guarda maravillas
en sus bolsillos vacíos.
El novio, arriba
en los acantilados del pastel;
hecho torta, decorado
decorado de coraje
decorado de carácter
Que carajos?,
-decorado-
Mártir kitsch
de la pastelería sacramental.
La etiqueta dice:
"De etiqueta"
Los novios
en el pastel
no dicen nada, y van,
a bordo del destino
al borde del ánimo
en puntas de pie
para no hacer ruido,
devotos del pastillaje
a inmolarse
en las bocas
de familiares y amigos.

domingo, diciembre 25, 2011




Lú me regaló un libro de Luy
que tiene una tuca en la tapa
en un cenicero de vidrio.

Tiene sus momentos collage
y todo. Resulta mejor
en la lectura emboscada
que ocurre con resaca.

Pienso en Vicente
como un loco enjaulado;
rodeado de gente que lo quiere
y lo contiene.

Rodeado de gente que lo quiere
ver muerto.

El poemario descansa
sobre la toalla de mano que hizo Nelly.

Liberty, -dice mi madre-,
señalando el libro de Vicente Luy.
Y yo pienso: Claro!, Liberty.

Y agrega:
Liberty se llama ese estampado
de flores chiquititas.
Que linda esa toalla.

Me quedé con la boca abierta
contemplando mi estupidez,
mi vieja agarra el libro,
lo abre al tun tun
justo en un poema
titulado
Marta.
Guau.

Mientras me pregunto si el lector
podrá inferir que mi mamá
se llama así, igual
(siempre hay un lector)
me doy cuenta de que ya metí
mucha gente
en éste poema

Debe ser la Navidad

Parece que no me queda otra;
tengo que arrastrar a algunos
hasta el fin.

Debe ser la Navidad.

Los forros son para leerme a mí.

Vicente
Nelly
Mamá


y no se olviden de mí
que en este preciso
precioso instante
que mientras lo narro
pasó
yo estoy acá, entre ustedes

ente las palabritas
entre las espinas
de la resaca navideña

-Doble final, o remate-
se llama esta jugada

éste ya había terminado,
cuando dije
"debe ser la Navidad".

martes, diciembre 20, 2011




Pendenciero,
el corazón en la mano
para arrojarlo a los vidrios

y esto
y aquello
y lo otro

La boca llena de voces hermosas
la distancia entre
el punto A
y B

la distancia entre
tus ojos y los míos

(Por qué los planetas bailan y se alejan,
entorno a un sol sombrío?)

Si no podés escribir
esta razón en palabras
por mi
que la pluma se revele en tu contra
y se clave en tu ojo.

Ó intoxicate de nostalgia,
elegí llanto a tu antojo;
la mirada perdida
como un linyera cojo.

Lo que arde, sobrevive.

Lo que queda no es despojo.